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Blackmore's Rainbow

Miércoles, 20 de diciembre de 2006

Deep Purple - Perfect Strangers (1984)



Pocas reuniones serán tan esperadas como lo fue ésta de Deep Purple allá por el año 84. Llevábamos años esperándola, ya que Rainbow con Blackmore y Glover eran plena actualidad a comienzos de la década de los 80’ y acaparaban la cabeza de las listas de éxitos, Lord estaba en auge con Whitesnake, a Paice se lo rifaban los grandes del momento (formaba parte del grupo de Gary Moore) y Gillan había hecho un trabajo tremendo con Black Sabbath en “Born Again”. Sólo cabía esperar el momento adecuado y éste surgió a mediados de 1984, cuando se hacía público a través de un comunicado en rueda de prensa por parte de la agencia de managers de Deep Purple y Polydor Internacional. Se habla de que dicha reunión les supuso un talón de mil millones de las antiguas pesetas de 1984 (250 kilos por barba). Sin duda la oferta era irresistible.
Pero hablando de lo meramente musical, la banda demostró que tenía mucho que decir. Pocas cosas me han despertado sensaciones tan fuertes como la primera vez que escuché el disco y la intro y el riff de “Knocking at Your Back Door”. Deep Purple había vuelto y “bien”. A lo largo de 45 minutos, la banda se proyecta a unas dimensiones inalcanzables. El disco se dispara en el mercado y en pocos meses había conseguido superar los dos millones copias. La gira los lleva por todo el planeta, tocando en grandes aforos y creando una expectación tremenda. En EEUU sólo son superados en afluencia de público por Bruce Springsteen y la gira de su “Born in the USA”.
El tema que da título al disco, se convierte en otro clásico de la banda. Canciones como “Nobody’s Home” o “ Mean Streak”, devuelven la magia de los Deep Purple más clásicos. Otras como “A Gypsy’s Kiss” nos recuerdan mucho al Rainbow de Blackmore, normal por otra parte, ya que la composición corre prácticamente a cargo de Ritchie, el cual está inconmensurable, con rifs que crean escuela y punteos desorbitantes en todos los temas, como el caso de la balada “Wasted Sunsets”, en la cual la banda despliega un clima dramático que nos pone un nudo en la garganta. La producción es soberbia, y el empaque de la banda perfecto. Nadie diría que hacía doce años que no subían a un escenario juntos. Paice y Lord se muestran sobrios en todos los temas, dando fuerza al grupo. Lord demuestra el por qué para muchos es el rey del Hammond.
Sin duda alguna, Perfect Strangers ha conseguido ganarse un hueco entre los discos clásicos de Deep Purple por derecho propio.

Por: Arturo | DIEZ JOYAS | Comentarios (0) | Referencias (0)

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