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Jueves, 18 de mayo de 2006
Publicación de "Into the Light"
(Sian Llewellyn, Classic Rock 2000 - Hush 19))
Cuando la bruma tiende a desaparecer de la ciudad de Los Angeles, un paralelismo tiene lugar, ya que nuestro personaje reivindica estar estar saliendo de su propia nebulosa. Deep Purple no es más que un recuerdo, los poderosos Whitesnake han sido relegados a los anales de la música rock y su último album acaba de ser lanzado simplemente como “David Coverdale”.
La principal idea de este disco es volver a la luz, salir de la oscuridad, salir de un oscuro período durante el cual no he sabido quien era yo. He estado viviendo en la ilusión de un personaje que yo mismo creé, intentando disfrutarlo, pero eso no soy yo necesariamente.
El fervor y la sinceridad que Coverdale infunde a la conversación, confirma que está tratando de redescubrirse. O simplemente es un buen actor.
Las primeras palabras que se pueden escuchar en tu nuevo album son “yo nací junto al río, crecí junto al mar”. A pesar de que no es la más original de las letras, si que se ciñe a la realidad.
Nací en una ciudad costera, en Saltburn-by-the-Sea. Y si, un pequeño río pasa por allí, la verdad que no es precisamente el gran río Colorado, pero sigue siendo un río. Siempre he sentido una especial fascinación por el viaje a donde el río brota.
Siendo una de las voces más reconocibles del rock, parece que el “río” te ha llevado por un extraño viaje de constante reinvención. En momentos cruciales con increíble éxito.
Yo siempre canté, desde que era un chaval. En mi primer día de escuela elemental, el profesor me presentó diciendo: “Este es David y se sabe todas las letras de las canciones del Top 10”. Pero tenía dos magníficas influencias. Era sólo un niño, sin embargo, mi tía Silvia y mi tío Eddie eran muy jóvenes en aquel momento y pasé mucho tiempo con ellos. Solían escuchar a Little Richard y Elvis. Tenía 5 ó 6 años y me encantaban realmente. Little Richard fue una gran influencia para mí. Cuando te interesas por el poder de la voz, así es básicamente como pruebas a donde puedes llegar, imitando a tus héroes. Todo el mundo tiene un don, es cuestión de descubrirlo.
Vivía en un área industrial y me expresaba delante de mis colegas de la manera que sentía. Yo nunca fui invitado a jugar al fútbol. Sin embargo, escribía poemas desde muy crío; ya sabes “oh, mira hacia el ocaso...”, y ese tipo de rollo que, por supuesto, al final terminaron convirtiéndose en canciones.
Honestamente pensé que esa sería una estupenda manera de ligar. Les contaba historias a las chicas, acerca de que yo sabía cantar y bla, bla, bla. Lo siguiente fue una pandilla de chavales llamando a la puerta de mi casa y diciendo “Eh tú, nos hemos enterado de que cantas y necesitamos un cantante para nuestro grupo”... fue como “oh mierda!!”
Coverdale explica acerca de su primera audición en la alcoba de una casa.
Había una batería en aquella diminuta habitación, un amplificador alimentado por dos guitarras y yo cantando a través de un amplificador de 12 watios para bajo, mientras el bajista también tocaba a través de él.
Sin embargo, como en la mayoría de los casos, los padres de David querían que su hijo se dedicara a algo de lo que pudiese vivir.
En aquellos días si eras afortunado podías estar en este negocio durante cinco minutos. Estar en el Top of the Pops una vez, esa era la gran ambición. Así que estudié para diseñador gráfico y para profesor de arte. Solía leer todas esas historias sobre mis artistas favoritos, como Van Gohg que vendió un solo cuadro en toda su puñetera vida, y en realidad me dije: “oh Dios, yo tengo que pagar el alquiler”. Con un trabajo como profesor de arte creí que sería capaz de tolerar mi trabajo, enseñar a chavales, o lo que fuera, pero siguiendo en contacto con el mundo del arte. Fue mi romántico realismo.
Coverdale terminó matriculándose en el Green Lane Art College y en el Kirby College de educación secundaria.
Realmente, odiaba la escuela de educación secundaria. Recuerdo pasarme horas dibujando un modelo y dos horas más tarde algún profesor apestado a alcohol, apoyándose sobre mí y diciendo, “oh no, todo lo que haces está mal”. Al final, me dije que no quería volver nunca más. Así que el único sitio donde conseguí un trabajo fue en una boutique de Redcar. Fue la misma boutique de donde tomé ropa prestada para la audición con Deep Purple.
Era 1973, se daba la situación de que unos multiexitosos Purple se quedaron sin cantante, y Un David Coverdale aburrido en la boutique, leyendo el Melody Maker.
Si, eso es totalmente cierto. Recuerdo que era una tranquila mañana, cuando aquel vejestorio entró en la tienda, yo cerré la revista y le pregunté en qué podía ayudarle, y él va y me dice “tu cantas ¿no?..., te he visto cantar con una banda”. Yo le dije, bueno quizás, y entonces me preguntó si todavía cantaba. Bueno si, le repliqué. El me contestó: “deberías intentar conseguir ese puesto para Deep Purple”. Se mofó de mi y se fue. Me sentí inferior y un poco cabreado. Me di la vuelta y abrí el Melody Maker. Había una foto de Jon Lord sentado al órgano, diciendo que Deep Purple todavía no había encontrado vocalista y que estaban considerando contratar a desconocidos. Luego llamé a un amigo que solía contratar a bandas para su pequeño gran Jazz Club en Recar. Fantásticos grupos como The Who, Yes o Fairport Convention. De hecho había tenido a Deep Purple tocando allí, a pesar de que yo no les había llegado a ver. Le pregunté si tenía el número de su oficina, él me preguntó para que lo quería, y cuando le dije que que iba detrás del puesto se hizo el silencio a través de la línea telefónica. Al final me dijo, “¿estás jodídamente en serio?”, yo le repliqué, “sí, lo estoy”.
Sin embargo, la oficina de Deep Purple insistió en que querían una fotografía y una cinta grabada. En aquel momento David pensó que la fiesta se había terminado, pues no contaba con ninguna fotografía decente. Cuenta entre risas...
Tenía una fotografía de mi madre y mía vestida de boy-scout. Y una grabación de una sesión con mi banda local, en la cual estábamos todos borrachos. Creo que fue Paicey quien la escogió, y sería mi tono de voz lo que les atrajo, no desde luego mi pronunciación, ya que estaba borrachísimo.
Así que lo mismo que una vez había fracaso en el intento de conseguir un contrato con Bell Records, hizo que David consiguiera un puesto en Deep Purple.
Si, vestía ropas que lucían bien en Redcar pero estúpidas en Londres, pesaba algunos kilos de más, tenía un ojo vago y un ridículo bigote. Estaba aterrado, temblaba como una gallina. Pero cuando tienes alguien que te apoya y cree en ti, tratas de no defraudarles.
Lo hice simplemente imitando a los demás. Pasé de la botella de ketchup y mostaza a un increíble y lujoso restaurante en París con trece tenedores y cuchillos a ambos lados y sin entender una puñetera palabra de lo que ponía en la jodida carta. Tenía que haberme dado la vuelta y haber dicho “no tengo ni idea de lo que es todo esto”. Sin embargo, allí me tienes, intentando encontrar el cubierto adecuado para los caracoles, que por cierto, se parece a algo con lo que podrías pellizcarte los huevos en una noche de diversión. Esperaba a que alguien comenzara para saber con que cuchillo empezar. De esa manera aprendí. Ahora espero enseñar a mi hijo a decir “estoy fuera de sitio y no sé de que va todo esto”.
Es la misma situación de Pretty Woman, y ahora sentados aquí en Hollywood casi tres décadas después, es tremendamente apropiado. Davis se operó su ojo, perdió peso, se afeitó el bigote y dejó su moda cutre para reinventarse a sí mismo como un carismático cantante lleno de sexual energía. Pero la experiencia Purple significó un enorme shock cultural.
Yo venía de sentirme económicamente seguro si tenía 10 libras bajo mi colchón. Poco más tarde estaba con dos miembros de la banda mientras discutían si poner una piscina o comprar un Rolls Royce. De hecho, estando en Hamburgo tuvieron que prestarme un par de cientos de libras para irnos de copas.
En aquel momento tú no sabías exactamente lo grandes que Deep Purple eran...
Sabía que eran grandes, pero no tenía el concepto de lo realmente grandes que eran. No entendía lo que significaban discos de oro, o estadios. No tenía nada que ver con ese mundo. Estaba acostumbrado a tocar en clubs de 150 personas; me recorría cada jodido pueblo desde Durham hasta Nothumberland. Llegar al Madison Square Garden o al L. A. Forum fue como dar un paseo por el parque. Y no es arrogante lo que estoy diciendo, sino que el público en esos lugares te hacían que trabajaras, querían ser distraídos de sus vidas.
De vuelta a Redcar, ¿tus amigos no podrían creer tu audacia?
Hasta mis más cercanos amigos me decían: “¿qué ha pasado con Ian Gillan?, tu no te puedes calzar los zapatos de Jesucristo!!”. Yo les contestaba que esa no era mi intención.
Desde luego que no. Una de las canciones más sobresalientes fue Mistreated, que presentó al mundo el patentado grito Coverdale.
Ritchie hizo el gran riff y lo modeló en forma de canción, yo básicamente agregué la voz. En aquel momento no había arrogancia, eso vendría después.
Glenn Hughes nos comentaba hace tiempo que tú eras el que tenías toda la presión.
Yo estaba cagado. Recuerdo cuando Jon Lord se estaba retrasando para las sesiones de Burn. Estábamos justo a las afueras de Monmouth en Clearwell Castle, y Lordy llamó a Ritchie por teléfono y le preguntó como lo estaba haciendo yo. Ritchie le contestó: “ni idea, todavía no ha cantado nada”.
Sin embargo, fue Jon el que más te ayudó al principio.
Le debo mucho. El era el que hablaba conmigo como un protector miembro de mi familia en mi audición. Era en plan “relájate, tu tranquilo”. Es verdaderamente fabuloso, un gran hombre con un enorme corazón.
Al final llegó, nos tomamos un par de copas, y luego solos, él y yo, nos pusimos a cantar canciones de los Beatles. Eso me ayudó para romper el hielo. Me puse a trabajar duro y además conecté bien con Ritchie a la hora de componer canciones.
Siempre sentí que Ritchie no se valoraba suficientemente a sí mismo. Solía pararm detrás de sus amplificadores para escucharle, era simplemente fantástico, pero la música en sí, demasiado ordinaria. Purple tenía una enorme masa de seguidores, pero para mí, las canciones dejaban un poco que desear. Y esa línea es la línea de flotación, la canción.
Luego Ritchie se iría y tu insististe en probar con Tommy Bolin, pero más tarde dejarías de estar de acuerdo con la dirección musical.
Cuando empezamos con Tommy el cambio fue notorio. Había funk-rock, toques de jazz y cosas así, y Purple era algo muy definido. Yo podía ver las caras de decepción del público, ya que mi trabajo era enfrentarme a ellos y seducirlos. Podía ver los gestos de confusión. Era algo así como: ¿donde coño está Highway Star?, ¿donde está Burn?..., esto no suena igual. Fue entonces cuando pensé, “yo me largo”.
Hablando de guitarristas, tus roces con John Sykes nunca terminaron, y no parece probable que acaben ahora.
Nunca nos caímos bien, nunca. Desde el primer día.
Después de eso vino tu inteligente cambio de imagen.
¡Oh!, tengo que contarte lo del pelo. La esposa del director de vídeo con el que trabajaba en aquella época, era una respetable peluquera de Los Angeles. La noche anterior de empezar a rodar Still of the Night yo estaba viendo la MTV y pensé que había sido agraciado con una magnífica mata de pelo, pero que lucía muy aburrido, por lo que sugerí eel darme unas mechas. “¡Ah!, Eliza te lo hará” me comentó el director; yo asentí. Fui para allá y ella me llenó el pelo con unas tiritas, luego me las retiró.... ¡y era un jodido rubio!
Eso ocurrió tan sólo doce horas antes del rodaje; yo estaba avergonzado. Sólo quería unas cuantas mechas aquí y allí.
Le dije que me devolviera mi color y ella contestó que con la química que había utilizado, si hacía eso se me caería todo el pelo.
Volví echando humo por las orejas, estaba verdaderamente cabreado. Me volví al hotel, venía conduciendo el Jaguar blanco, y los botones me dicen que me quedaba fantástico, y el barman suelta “¿qué te has hecho? Estás estupendo”. Y así todo el mundo.
Me refiero a que no fue mi elección, sino que una vez que esa imagen quedó establecida, hasta David Geffen me dijo que tendría que permanecer rubio. Así que pensé “bueno joder, ¿por qué no?”
Nueva imagen que hizo su impacto, sobre todo gracias a la MTV. Tanto para 1987 como para Slip of the Tongue hubo un gran despliegue en cuanto a vídeo-clips.
Los vídeos nunca fueron importantes para mi. Hubiese preferido no hacerlos. Gané mucho dinero y promoción con ellos, pero en honor a la verdad, siempre me molesta el pensar que cuando alguien escucha Here I Go Again se imagine a mi ex-mujer haciendo piruetas sobre un Jaguar. Y eso no tiene nada que ver con el sentimiento de la canción.
En perspectiva ahora podemos burlarnos del gran pelo y las posturas rock de aquellos días, pero no se puede negar que los ochenta fueron muy buenos para David Coverdale. ¿Cómo los ves ahora?
El concepto de imagen por sí misma era completamente nuevo para mí. Fue como una bofetada cuando hace un mes o así, para el tema de Millenium Collection “Best of Whitesnake”, estaban utilizando fotos de aquella época. Mi primera reacción fue “Dios mío, aquí estaba intentando hacer algo nuevo, y ahora me ocurre otra vez lo mismo”. Pero fue divertido. Sería ridículo plantear esa imagen con lo que voy a presentar ahora, sin embargo, para aquella época es aimagen era completamente legítima. Cuanto más largo tenías el pelo, más público tenías.. Así que al final, se volvió una broma.
Reconozco que al final perdí la perspectiva. Cuanto más largo fue mi pelo, más discos vendí. Eso es cierto. Aún teniendo el record de la Warner Brothers por el mayor número de álbumes vendidos de diez de la mañana a doce del mediodía, 365.000 discos en dos horas. Que no es ninguna tontería, así que yo quería más. Pero al fin y al cabo, era un chaval de Yorkshire, ¿y quien demonios más fue pagado por vestir como un árbol de Navidad, recorrer todo el mundo, vender enormes cantidades de discos y pasárselo en grande al mismo tiempo?
Al final, con la llegada de Grunge, Whitesnake se quedó atrás muy rápidamente...
Se terminó. No me importa lo que las bandas de Seattle dijeran, porque ellas han sido desplazadas de una forma similar desde entonces. Pero ellos tenían también su propia imagen, con sus camisas de leñador y sus perillas. Eso es así. Aparentemente es una obligación de cada generación de músicos el denigrar a su antecesora. Pero lo que nadie entiende es que lo que importa son las canciones. Si las canciones resuenan para cierta gente, eso es lo que permanecerá. Y tú estarás escuchando Here I Go Again o Still of the Night cuando alguien me vaya empujando en mi silla de ruedas.
Con la entrada de Steve Vai en Slip of the Tongue, se pudo apreciar una diferencia comparativa en cuanto a las canciones de 1987, y además, no vendió tanto como éste.
Era un jodido sobre-decorado árbol de Navidad. Se me nota peleándome como un condenado para ser escuchado. Es todo espumillón, estrellas, lucecitas y adornos. Estábamos perdiendo un poco la perspectiva, había alguns buenas canciones, pero simplemente no funcionó.
Tras la decepción de Slip of the Tongue vino la colaboración que nadie hubiera esperado: el proyecto Coverdale-Page.
Mi viejo amigo John Kalodner suele apuntarse el tanto, pero en realidad creo que fue el propio Jimmy quejándose en un pub en Inglaterra, ¿dónde voy a encontrar un cantante?, y otro viejo amigo mío, Rod McSween, le comentó que yo estaba tratando de dejar Whitesnake aparcado.
Fue también el comienzo de mi relación con Cindy (su actual esposa). Ella me preguntó si yo estaría dispuesto. Le contesté que si lo hacía tenía que ser por las razones adecuadas. Yo quería dejar al margen mis problemas para divorciarme de Tawny y sabía que eso iba a ser muy absorbente, y no quería ninguna distracción durante el proceso creativo. Volé a New York con la absoluta intención de decir “mira, no voy a empezar esto hasta que mi divorcio quede zanjado”. Sin embargo, conectamos rápidamente. Los dos habíamos estado dejando escapar trenes en los últimos años y aquella era simplemente especial. Nos dimos una vuelta por maniatan y paramos el tráfico. La gente nos preguntaba si íbamos a trabajar juntos y hacían sonar el claxon. Fue grande.
No hubo abogados de por medio, nos pusimos de acuerdo en todo. Sólo dijimos 50% para cada uno. Eso nos ahorró rollos legales y dinero. Le dije a mi manager que no lo haría por dinero, que no le iba a pedir a Jimmy escribir singles, o que bajase el volumen de sus solos para que pudiese ser programado en la radio. El acuerdo era poder dar lo mejor de nosotros mismos. No había garantías de que fuéramos a escribir exitosamente.
Pero ahora David se pregunta si pudo haber algún otro motivo por parte de Jimmy Page.
Creo que sabía que a Robert Plant le iba a sentar mal, porque habían estado hablando de la posibilidad de reunir a Led Zeppelín, pero Robert cambió de opinión en el último momento. Algo típico en él por lo que tengo entendido. Así que creo que también hubo algo de eso. Luego nos compenetramos muy bien y hasta el día de hoy mantenemos una magnífica y respetuosa amistad. ¿Qué si volveremos a btrabajar juntos? Quien sabe. ¿te acuerdas de lo de Sean Connery? Nunca digas nunca jamás. No sé. Yo aprecio a Pagey y todavía tenemos algunas canciones en la recámara. Trabajamos muy bien juntos, pero yo relativamente, no sé lo que quiero hacer.
Cuando terminé con aquello era el momento para empezar a trabajar con el nombre de David Coverdale, pero mis contratos en aquel momento señalaban “david Coverdale conocido como el artista Whitesnake”. De hecho, me encontraba haciendo canciones para un disco en solitario, pero EMI sacó el Greatest Hits en el 94 y fue bastante bien, por lo que me pidieron hacer otro disco bajo el nombre de Whitesnake. Así que pensé, bueno, puedo endurecer un poco las canciones aquí y allá. Pero francamente, yo no estaba muy entusiasmado. Para ser franco, te diré que yo pensaba que la historia estaba ya acabada, así que ese disco, fue más que nada para mantener la paz. Les pregunté si les importaba si volvía a las raíces de lo básico.
En cuanto a la imagen, para ir con tu nuevo sonido, se ha vuelto un look básico. El pelo largo y rubio ha desaparecido, dando paso a uno más corto y oscuro, así como ropas de sastre caro para nada chillonas.
He llevado pelo largo desde que tenía doce años, así que créeme cuando te digo que ha sido un trago difícil de pasar. Eso de decir: ¡eh, aquí está mi cara!, y sí, mira, tengo unas grandes y puñeteras ojeras, pero tienes que ser real quien quiera que seas, y no la percepción que la gente pueda tener de ti.
Coverdale está rejuvenecido y las once canciones de su último disco (Into the Light) no son más que la punta del iceberg.
Estos son los cimientos sobre los que me voy a basar en el futuro. Tengo más música preparada en este momento que la que he tenido en toda mi carrera. Tenía razón cuando llamé a Adrian Vandenberg y le dije “compongamos algo”. Y empezamos a escribir para un proyecto real y no como solía hacer cuando era más joven, cuando componía canciones simplemente para expresarme. La ilusión podría ser que yo me dejara guiar por los acontecimientos, pero eso se ha acabado. Quiero que este disco sea enriquecedor para la gente. Es un trabajo muy importante para mí. Lo que he estado echando de menos en mi trabajo y en mi vida, es simplemente felicidad.
Ciertamente hay mucha felicidad en el nuevo disco. De lentos blues a baladas humeantes, pasando por el rock estilo Whitesnake. Sin embargo, no es algo a lo que un viejo fan pueda estar acostumbrado.
Si, bueno, ya estaba empachado de tanto grito tipo Trazan. No necesito hacer eso más.
Indudablemente, hay más baladas que nunca. ¿Se está ablandando David Coverdale?
Originalmente había más, pero di un paso atrás y le dije a mi gente de confianza “mirar, tenemos veinte canciones inusuales, elegir vosotros mismos las que creéis deberían ir al corte final”. Significó un enorme paso para mí el hecho de delegar el control. Básicamente, creo que el disco está equilibrado en cuanto a baladas. Tengo algún que otro poderoso rock en la recámara, pero esas son las canciones con las que la gente con la he trabajado se sienten más orgullosos.
Y como siempre, acompañado de grandes músicos. Esta vez con dos guitarristas muy diferentes, Earl Slick (David Bowie) y desde Los Angeles el, relativamente, desconocido Doug Bossi.
Doug es el punto caliente del álbum, el fiera instrumentista. El bajista es Marco Mendoza; me lo recomendó el antiguo tour manager de Courtney Love.
Hay algo familiar en el órgano Hammond que introduce Into the Light. Por un momento se podría pensar que es obra de cierto teclista de Deep Purple.
Jugué con la posibilidad de llamar a Jon, pero me hubiese costado una fortuna. Al final, fue cosa de Mike Finnegan, del que supe que tocó en el Electric Ladyland de Hendrix. De hecho es una canción dedicada a Jimi Hendrix. Todas las veces que alguien me pregunta por mi mayor influencia, por la razón de estar en este manicomio, siempre digo Jimi Hendrix. Todavía lo considero uno de los músicos contemporáneos más esenciales.
¿Y Wherever You May Go está dedicada a tu esposa?
Si. Mi mezcla era sólo con una guitarra acústica y un cuarteto de cuerda, Jon (“X”, con quien coprodujo el álbum) le puso alma. La vocalista es una preciosa cantante llamada Linda Roberry, de tan sólo dieciocho años y con un talento increíble. Eso debería hacer chismorrear a los fanfarrones, siendo 30 años más joven que yo. Siempre he escrito canciones de ese tipo, pero estando en Whitesnake tenía que dejarlas apartadas.
Ahora es el momento de poder escucharlas, sin embargo, si eso podrá ser posible en directo es otra cuestión.
Si toco en UK y no toco Ain’t no Love in the Heart of the City, se arma. Así que si la toco, dejarme hacerla un poco diferente. Me gustaría montar una especie de Orquesta Rock. Músicos con talento suficiente como para explorar Still of the Night y llevarla más lejos. Esa canción va a ser siempre mi sello, pero me pregunto que ocurriría si tuviese un excelente violinista haciendo algún trabajo en ella. También me gustaría escuchar Here I Go Again con un coro femenino cantando el estribillo conmigo.
¿Qué te mantiene en esta profesión?
Todavía soy un músico vital, con mucho que expresar. Lo juro por Dios. Sé que suena ridículo, pero me siento como si estuviera empezando ahora.
Por: Arturo | ENTREVISTAS | Comentarios (0) | Referencias (0)